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Al comienzo de la pandemia, todo el enfoque se centró en poner fin al sufrimiento causado por la Covid-19. El doctor Ricordi creó el ‘Proyecto mini-Manhattan’, cuyo resultado ha producido esta importante nueva arma en el arsenal contra la Covid-19, especialmente durante este momento crítico en el que la distribución de las nuevas vacunas es más lenta de lo anticipado y la tasa de infección y el número de muertos sigue aumentando.

El estudio describe los hallazgos de 24 pacientes hospitalizados en la University of Miami Tower o en el Jackson Memorial Hospital con Covid-19 que desarrollaron el síndrome de dificultad respiratoria aguda grave (SARS), una complicación peligrosa y a menudo fatal caracterizada por una inflamación severa y acumulación de líquido en los pulmones. Cada paciente recibió dos infusiones de células madre mesenquimales o un placebo, administradas con días de diferencia.

«Fue un estudio doble ciego. Ni los médicos ni los pacientes sabían quién recibió el tratamiento, quién recibió el placebo«, explica Ricordi. Al mes, el 100% de los pacientes que recibieron las infusiones de UC-MSC sobrevivieron frente al 42% del grupo de control. Los investigadores encontraron que el tratamiento era seguro, sin eventos adversos graves relacionados con la infusión. El equipo del doctor Ricordi también informa que el tiempo de recuperación fue más rápido en los pacientes que recibieron la dosis de células madre.

“Nuestros resultados confirman el poderoso efecto antiinflamatorio e inmunomodulador de las UC-MSC. Estas células han inhibido claramente la ‘tormenta de citoquinas’, un sello distintivo de la Covid-19 severo”, añade Giacomo Lanzoni, autor principal del artículo.

Solo un cordón umbilical, puede producir hasta 10.000 dosis del tratamiento Covid-19.

“Los resultados son de importancia crítica no solo para la Covid-19, sino también para otras enfermedades caracterizadas por respuestas inmunes aberrantes e hiperinflamatorias, como la diabetes tipo 1 autoinmune. Estamos ansiosos por aplicar estas células en ensayos clínicos para detener la progresión de la diabetes tipo 1″, prosigue Lanzoni, profesor asistente de investigación, Instituto de Investigación de la Diabetes, Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina Miller de la Universidad de Miami.

Con el brote de la pandemia se enteró de que esos colaboradores estaban ahora probando el tratamiento en pacientes gravemente enfermos de Covid-19 e informando de su éxito. Pronto se unieron a los investigadores de China los investigadores israelíes, que informaron de que hasta el 100% de los pacientes tratados sobrevivían y se recuperaban más rápidamente que los que no recibían tratamiento con células madre. Pero ninguno de los estudios fue un ensayo aleatorio, el estándar de oro de la ciencia.

El potencial del tratamiento era ciertamente prometedor. Se sabe que las células mesenquimales ayudan a corregir las respuestas inmunes e inflamatorias que salen mal. También tienen actividad antimicrobiana y se ha demostrado que promueven la regeneración de tejidos.

Además, cuando se administran por vía intravenosa, las células madre mesenquimales migran de forma natural a los pulmones exactamente donde se necesita terapia en pacientes Covid-19 con síndrome de dificultad respiratoria aguda potencialmente mortal.

 

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