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Un nuevo estudio acaba de demostrar que la inmunosupresión intensa seguida de un trasplante de células madre hematopoyéticas puede prevenir que la discapacidad asociada con la esclerosis múltiple (EM) empeore en el 71% de las personas con la variante remitente-recurrente de la enfermedad hasta 10 años después del tratamiento, según publican en la edición en línea de ‘Neurology’, la revista médica de la Academia Estadounidense de Neurología.

El estudio también encontró que en algunas personas su discapacidad mejoró durante 10 años después del tratamiento. Además, más de la mitad de las personas con la forma secundaria progresiva de EM no experimentaron ningún empeoramiento de sus síntomas 10 años después de un trasplante.

Si bien a la mayoría de las personas con EM se les diagnostica por primera vez EM remitente-recidivante, marcada por brotes de síntomas seguidos de períodos de remisión, muchas personas con EM remitente-recurrente finalmente pasan a EM secundaria progresiva, que no tiene grandes cambios en los síntomas, sino un empeoramiento lento y constante de la enfermedad.

El estudio involucró autotrasplantes de células madre hematopoyéticas, que utilizan células madre sanguíneas sanas del propio cuerpo del participante para reemplazar las células enfermas.

«Hasta ahora, los tratamientos convencionales han evitado que las personas con EM experimenten más ataques y empeoren los síntomas, pero no a largo plazo», explica la autora del estudio Matilde Inglese, de la Universidad de Génova, en Italia, y miembro de la Academia Americana de Neurología.

«Investigaciones anteriores muestran que más de la mitad de las personas con EM que toman medicamentos para su enfermedad aún empeoran durante un período de 10 años. –añade–. Nuestros resultados son emocionantes porque muestran que los trasplantes de células madre hematopoyéticas pueden evitar que las discapacidades de la EM de una persona empeoren con el tiempo término».

El estudio analizó a 210 personas con EM que recibieron trasplantes de células madre entre 1997 y 2019. Su edad promedio era de 35 años. De esas personas, 122 tenían EM remitente-recurrente y 86 tenían EM secundaria progresiva y dos tenían EM primaria progresiva.

Los investigadores evaluaron a los participantes a los seis meses, cinco años y 10 años después de sus trasplantes. Cinco años después de iniciado el estudio, los investigadores encontraron que el 80% de las personas no experimentaron un empeoramiento de su discapacidad de EM. En la marca de los 10 años, el 66% todavía no había experimentado un empeoramiento de la discapacidad.

Al observar solo a las personas con la forma más común de EM, los investigadores encontraron que el 86% de ellos no experimentó un empeoramiento de su discapacidad cinco años después del trasplante. Diez años después, el 71% todavía no experimentaba un empeoramiento de su discapacidad.

Además, las personas con EM progresiva se beneficiaron de los trasplantes de células madre. Los investigadores encontraron que el 71% de las personas con este tipo de EM no experimentaron un empeoramiento de su discapacidad cinco años después de sus trasplantes. Diez años después, el 57% no experimentó ningún empeoramiento de su discapacidad.

«Nuestro estudio demuestra que la inmunosupresión intensa seguida de trasplantes de células madre hematopoyéticas debe considerarse como un tratamiento para las personas con EM, especialmente aquellas que no responden a la terapia convencional», señala Inglese.

LINK AL ESTUDIO https://n.neurology.org/content/early/2021/01/20/WNL.0000000000011461 (Enero 2021)

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