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Kaitlin Jeffrey, estudiante de 18 años en Toronto (Canadá), fue gravemente herida con quemaduras profundas en la cara, cuello, manos y el brazo en un incendio ocurrido en Diciembre de 2025. Fue trasladada al Hospital General de Hamilton (HGH)  sede de uno de los dos centros regionales de quemados de Ontario, donde se atiende a los pacientes más graves. El Dr. Marc Jeschke, cirujano experto de renombre mundial y director médico del programa regional de quemaduras, ha estado a cargo de su atención.

Jeschke estaba decidido a restaurar la apariencia de la cara y el cuello de Jeffrey lo más normal posible, evitando injertos de piel en esas zonas. Su innovador plan incluyó un novedoso tratamiento biológico, pionero a nivel mundial, con exosomas, que produjo resultados «absolutamente extraordinarios» en el rostro de Jeffrey.

A los pocos días de su llegada al hospital, el doctor preguntó a Jeffrey y a sus padres si les interesaría un tratamiento para quemaduras nunca antes probado en su rostro y cuello, que consistía en inyecciones de exosomas como alternativa a los injertos. Los exosomas son partículas diminutas liberadas por las células que transmiten señales de una célula a otra para coordinar la curación rápida y la reparación de los tejidos, además de reducir la inflamación.

Para este procedimiento, los exosomas provenían de células madre extraídas del cordón umbilical y del tejido amniótico. Con la terapia de exosomas, estas partículas se recolectan, generalmente de células cultivadas en laboratorio, y se inyectan en las áreas lesionadas para acelerar rápidamente la curación.

Tras recibir la aprobación de Jeffrey, sus padres y el presidente y director ejecutivo del HHS, Jeschke envió una solicitud urgente a Health Canada para probar la terapia con exosomas por razones humanitarias. Al no encontrar objeción alguna, Jeschke y su equipo del HHS se convirtieron en los primeros del mundo en realizar este tratamiento a una paciente con quemaduras. Los dos tratamientos de Jeffrey, que se realizaron con varios días de diferencia, utilizaron un billón de exosomas. Los tratamientos consistieron en desbridar las heridas y después inyectar los exosomas. El desbridamiento consiste en que los médicos retiran cuidadosamente la piel muerta o dañada de una quemadura para ayudar a prevenir infecciones y permitir que el tejido sano cicatrice. «Los tratamientos con exosomas son extremadamente seguros y los resultados fueron absolutamente extraordinarios», afirma Jeschke. «En el rostro de Kaitlin no se nota que haya sufrido quemaduras».

Además de la terapia con exosomas, también se aplicó plasma rico en plaquetas (PRP) tópicamente en las heridas. «El PRP se administró en caso de que la terapia con exosomas no resultara tan efectiva como esperábamos», explica Jeschke. «Consideramos que, con la adición del PRP, aún se obtendría algún beneficio».

Esta noticia ha sido publicada en la web del hospital donde se ha realizado este procedimiento, siendo un caso único de uso compasivo – VER NOTICIA ORIGINAL www.hamiltonhealthsciences.ca/share/world-first-burn-treatment/

Foto y vídeo de la web Hamilton Health Sciences.

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El  estudio no está realizado con sangre de cordón umbilical para uso autólogo eventual.

Hoy en día la probabilidad de que una unidad de sangre del cordón autólogo sea utilizada para trasplante es muy bajo y su utilización se ha limitado a patologías en pediatría, fundamentalmente en la aplasia medular adquirida, tumores sólidos de alto riesgo (neuroblastoma, sarcoma de Edwing, meduloblastoma y tumores germinales) y algunos linfomas no Hodgkin en segunda remisión. Actualmente no existe una evidencia clara de que estas células puedan ser utilizadas para la medicina regenerativa o para tratar otras enfermedades en el futuro. Hay varios ensayos clínicos iniciales para probar la eficacia de células autólogas para algunas indicaciones. Sin embargo en la actualidad es imposible predecir los resultados de la investigación que pueden afectar el potencial uso de estas células.

FUENTE: Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH)