La placenta tiene una tarea esencial y altamente compleja: debe garantizar el intercambio de sustancias importantes entre la madre y el feto, al mismo bloquear el paso de otras sustancias. Hasta ahora, no se ha comprendido completamente de qué depende la permeabilidad de la placenta debido también a la complejidad para poder estudiar directamente su función. Por esta razón, investigadores de la Universidad de Viena, han producido un modelo de placenta artificial que se parece mucho al órgano natural mediante un proceso de impresión 3D, en el que es posible producir membranas de hidrogel personalizadas directamente dentro de chips de microfluidos, que luego se llenan con células de placenta.
Esto ayudará a invertigar con mayor claridad algunos temas vitales, como el intercambio de glucosa entre la madre y el bebé o el efecto de la presión arterial en el transporte de sustancias al feto.
Los investigadores autriacos llevan años trabajando en la impresión 3D de alta resolución empleando materiales que se pueden solidificar con la ayuda de rayos láser. Esto permite que las estructuras 3D se creen punto por punto con una resolución muy precisa. «En nuestro caso, se trata de un hidrogel con buena biocompatibilidad», explica Aleksandr Ovsianikov director del estudio. «Basándonos en el modelo de la placenta natural, producimos una superficie con pequeñas vellosidades curvas, así las células placentarias pueden colonizarlo, creando una barrera muy similar a la placenta natural».
Esta tecnología para crear mini órganos, permite el desarrollo de enfoques terapéuticos específicos para los pacientes y la búsqueda de nuevos fármacos.
FUENTE www.tuwien.ac.at/en (Septiembre 2018)