Células madre mesenquimales para la sepsis y síndrome de dificultad respiratoria aguda

La sepsis y el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) constituyen condiciones devastadoras con una alta morbilidad y mortalidad.

La sepsis es el resultado de una respuesta inmune anormal del huésped, con evidencia de activación tanto proinflamatoria como antiinflamatoria presente desde las fases más tempranas. La respuesta «proinflamatoria» predomina inicialmente y causa daño al huésped, con sepsis de fase tardía caracterizada por hipofunción de células inmunes y superinfección oportunista.

El SDRA se caracteriza por inflamación y ruptura de la membrana alveolar-capilar que conduce a lesiones y disfunción pulmonar. La sepsis es la causa más común de síndrome de dificultad respiratoria aguda.

Aproximadamente el 20% de las muertes en todo el mundo en 2017 se debieron a sepsis, mientras que el SDRA ocurre en más del 10% de todos los pacientes de la unidad de cuidados intensivos y da como resultado una mortalidad del 30 al 45%. Dado que la sepsis y el SDRA comparten algunos, pero no todos, los mecanismos de lesión fisiopatológicos subyacentes, la falta de terapias específicas y su coexistencia frecuente en los enfermos críticos, tiene sentido considerar terapias para ambas afecciones.

Investigadores analizan el potencial terapéutico de las células madre mesenquimales / estromales (MSC). Las células madre mesenquimales están disponibles en varios tejidos, incluidos la médula ósea, el cordón umbilical y el tejido adiposo. La administración alogénica es factible, una ventaja importante para afecciones agudas como sepsis o SDRA. Poseen diversos mecanismos de acción relevantes para la sepsis y el SDRA, que incluyen acciones antibacterianas directas e indirectas, efectos potentes sobre la respuesta innata y adaptativa y efectos pro-reparadores. Las células madre mesenquimales se pueden preactivar potenciando así sus efectos, mientras que el uso de sus vesículas extracelulares puede evitar la administración de células completas.

Si bien los ensayos clínicos de fase inicial sugieren seguridad, existen desafíos considerables para avanzar hacia los estudios de eficacia de fase III y su implementación como terapia si resultan efectivos sobre todo en casos graves de COVID19

LINK A LA PUBLICACIÓN ORIGINAL www.thieme-connect.de (Agosto 2020)