La impresión 3D y el cultivo de células madre, solucionan una malformación del pabellón auditivo

Un equipo de investigadores  de la Universidad de Cornell, han implantado a cinco niños aquejados de una malformación en la oreja un nuevo órgano, totalmente funcional y prácticamente idéntico al sano. Sus resultados, aunque aún están siendo evaluados, indican que han sido positivos.

La microtía es una malformación congénita del pabellón auditivo, que  hace que éste sea muy pequeño o prácticamente inexistente. En los casos más graves puede ir acompañado de problemas de audición, que se suman a los inconvenientes estéticos.

Por eso, este trastorno se ha convertido en uno de los objetivos principales de los  ingenieros de tejidos, con el fin de sustituir las técnicas más tradicionales como era una oreja de plástico o un implante a partir de tejido del cartílago costal. La solución definitiva llegó con la evolución de los campos de la impresión en 3D y el cultivo de células madre, ya que juntos pueden dar lugar al desarrollo artificial de una oreja completa, a partir del cartílago de la oreja sana de los propios pacientes.

Imágenes de los niños con orejas ‘impresas’. EBioMedicine

Los pacientes fueron cinco niños y niñas de entre 6 y 9 años, todos con esta malformación de la oreja. Después de extraer muestras de condrocitos (células del cartílago de la oreja del pabellón auditivo sano) éstos se colocaron sobre un andamio biodegradable y tridimensional fabricado también en base a la forma del órgano que no poseía la malformación.

Una vez colocadas las células sobre el andamio se cultivaron durante tres meses, tras los cuáles se implantaron a los niños, dando lugar al inicio del periodo de seguimiento.

Han pasado dos años y medio desde que se produjo el implante y los resultados han sido bastante prometedores. Cuatro de los cinco niños implantados mostraron un claro crecimiento del cartílago en los seis meses posteriores y, además, tres de ellos desarrollaron una oreja prácticamente idéntica a la sana. Los dos restantes tuvieron una pequeña distorsión en la forma del órgano, aunque sin complicaciones graves.

Aun así, todavía queda mucho trabajo por delante; es importante tener mucho cuidado a la hora de estimular el crecimiento de las células, ya que en caso de estimularse demasiado podrían crecer de forma descontrolada, dando lugar a tumores. Además, es importante comprobar que los condrocitos que se seleccionan están totalmente sanos y es esencial comprobar cómo evoluciona el implante con los años.

Si finalmente todo sigue funcionando correctamente, la intervención habrá sido todo un éxito y el procedimiento podría extrapolarse a muchos otros órganos

FUENTE elespanol.com (Febrero 2018)