Las células madre del tejido adiposo, la clave para tratar la enfermedad de Crohn

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Investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Ciberdem) desvelan nuevas pistas sobre el origen de la enfermedad inflamatoria intestinal de Crohn analizando el comportamiento de las células madre del tejido adiposo de la zona afectada. 

La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria crónica con manifestaciones intermitentes que afectan principalmente al intestino que afecta a más de 2.000.000 de personas en Europa y su abordaje tiene un fuerte impacto económico en el Sistema Nacional de Salud. Según la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), se prevé que su incidencia vaya en aumento en los próximos años.

Los principales tratamientos aplicados en la actualidad se dividen en tratamiento farmacológico, cirugía y otros menos frecuentes, como la plasmaféresis y el trasplante de médula ósea.  Las causas de la enfermedad de Crohn son desconocidas y, aunque existen diferentes tratamientos que permiten en muchos casos controlar la enfermedad, distan mucho de considerarse una terapia definitiva.

Una característica única de la enfermedad de Crohn es el aumento de tejido adiposo alrededor de la zona intestinal afectada, que está directamente relacionado con una mayor actividad y agresividad de la enfermedad. Recientemente se ha observado que si se elimina este tejido adiposo cuando se opera a los pacientes, la tasa de recurrencia de la enfermedad disminuye significativamente. “Nuestro trabajo aporta luz sobre las características de este acumulo anómalo de grasa alrededor del intestino y abre una ventana de oportunidad para el diseño de nuevas terapias en la enfermedad de Crohn”, asegura el director del estudio.

En este trabajo del Ciberdem se demuestra que las células madre contenidas en este tejido adiposo, que acaban dando lugar a los adipocitos maduros, muestran un comportamiento anómalo respecto a lo que sería esperable en un tejido sano. Los especialistas han constatado una mayor capacidad de proliferación, migración, invasión y comportamiento inflamatorio de estos progenitores celulares, típicos de procesos tumorales. Este comportamiento va acompañado de un cambio en la funcionalidad del sistema inmune, que favorece a su vez este ambiente inflamatorio en los pacientes.

FUENTE redaccionmedica.com (Octubre 2017)